La huerta
La huerta es parte viva de Instinto. Un espacio para cultivar alimentos, pero también para observar, aprender y recordar que somos parte de un sistema mucho más grande.
La trabajamos inspirados en principios de la permacultura, en los conocimientos compartidos por campesinos de la región y en saberes ancestrales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta. Distintas miradas que nos enseñan algo esencial: la tierra no es solamente un recurso del que extraemos alimentos, sino un organismo vivo que necesita tiempo, cuidado y reciprocidad.
Aprendemos observando los ciclos de la lluvia y del sol, cuidando el suelo, asociando plantas, aprovechando los residuos orgánicos, conviviendo con insectos y otras especies, guardando semillas y entendiendo que cada cultivo tiene su momento.
También aprendemos de lo que no funciona. La huerta es experimentación constante y nos recuerda que cultivar implica paciencia, adaptación y escucha.
No buscamos producir todo lo que servimos. Lo que la tierra nos entrega entra naturalmente en la cocina y, aquello que no cultivamos, procuramos encontrarlo en campesinos y productores cercanos, fortaleciendo una red local alrededor del alimento.
Así, la huerta conecta la tierra con la cocina y la cocina con el territorio.
Sembrar. Observar. Aprender. Cuidar. Cosechar. Cocinar. Compartir.
